miércoles, 26 de noviembre de 2014

Amor y Odio



     No es posible cambiar nada desde el rechazo, el odio y la cólera. El odio engendra odio. La rabia engendra rabia. El rechazo engendra rechazo. Sólo el Amor nutre, sólo el Amor ilumina, sólo el Amor sostiene. Haz lo que tengas que hacer. Pero cuida de no odiar ni rechazar, ni al acto, ni a la persona o ser que haya realizado la acción. El mal es fruto de la Inconsciencia. Con el rechazo y el odio generamos más Inconsciencia. Sólo el Amor Despierta y nos hace conscientes. Podemos actuar desde el Amor, podemos ayudar desde el Amor. Sin rabia, sin cólera, sin miedo, sin pena. Con la infinita alegría de que todos los Seres estamos conectados, de que todos los Seres somos Uno.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Oír y Escuchar


     A menudo cuando estamos con otra persona, estamos, pero no somos. Oímos, pero no escuchamos. Podemos oír sus palabras, pero estamos pensando qué le vamos a responder. Nuestro diálogo interno no cesa mientras oímos, porque lo que nosotros queremos decir lo consideramos importante, auténtico, y verdad. 
     Cuando somos y escuchamos se produce el milagro del encuentro humano. Eres, estás realmente, presente. Sientes tu propio cuerpo, sientes tu respiración, sientes también el impacto emocional en tu cuerpo de las palabras de la otra persona, y dejas que todo eso sea tal y como es en ese momento, perfecto en ese instante, sin necesidad de decir nada, de contestar nada. Sólo escuchas. Escuchas, recibes, eres.  Aceptas lo que escuchas. Aceptas el Ser de la otra persona. Aceptas tu emoción de rechazo, o de preocupación, o de pena, o de miedo, que sientes ante lo que la otra persona te dice. 
     Y entonces notas que ya no estás “apretado”. Notas espacio. Notas calma. Notas el silencio de tu mente, que no está buscando ninguna respuesta. 
     Y la otra persona lo nota. Quizá no de forma consciente. Pero lo nota. Lo percibe. Su Ser empieza a asomarse para recibir al tuyo. Para ser Uno. Sin fronteras, sin barreras. Eso es el Amor. La Conexión con Todo, con Todos. Dejar que la otra persona sea en ti, y tú seas en la otra persona. 

sábado, 2 de agosto de 2014

Niños y Niñas Cordiales para construir un Futuro Amable


     En la Universidad Emory, en la de Wisconsin o en la de Standford, en EE.UU., creen que las personas tenemos una capacidad natural para la empatía, el amor y la compasión que puede ser cultivada, incluyendo a las personas que ejercen acoso en el trabajo o en las escuelas. Las tres Universidades han desarrollado programas para la Enseñanza de la Compasión, la Empatía y la Amabilidad, que incluyen a la población adulta, personas con traumas, jóvenes en familias o casas de acogida, y niños, desde pre-escolar. 
     Al contrario que lo que defiende la tesis del “gen egoísta”, nuevas investigaciones en Neurociencia afirman que estamos programados para la conectividad y la ayuda mutua. Es la idea que también defiende Mathieu Ricard en su libro En defensa del Altruismo. Estos estudios parecen apuntar a que las prácticas que fortalecen nuestra conexión con los demás, como cuando se realiza entrenamiento en la Compasión, pueden mostrar efectos positivos en nuestra salud mental y física. Nos hacen sentir bien y disminuye nuestro estrés, (y tenemos que recordar cuántas enfermedades, físicas y mentales, se relacionan con el estrés, como la ansiedad, la depresión, la hipertensión, o la diabetes, por ejemplo). 
     La Compasión no es sentir lástima. Aunque ya hablaremos más extensamente de esto en el futuro, la lástima paraliza porque la persona se centra más en cómo resolver el malestar emocional que le ha producido ver el sufrimiento de otra persona o animal. Sin embargo, en la Compasión no hay parálisis, ni preocupación por el propio malestar, sino un deseo sincero de aliviar el sufrimiento del otro ser y actuar en su beneficio. Parece que las personas más altruistas tienen menos dificultad para regular sus emociones, lo que les permite poder sentir empatía por el dolor ajeno y pasar a la acción, porque no necesitan utilizar energía en regular su propio malestar. Las personas que sienten empatía, que se califican a sí mismas como muy “sensibles”, les puede costar más ser altruistas, porque tienen que dedicar más energía para regular las emociones negativas que les produce ver el dolor ajeno. 
     Esto no quiere decir que en la evolución el gen egoísta no tenga su sitio. Claro que lo tiene. Pero, en general, ya desde el reino animal, se ve un proceso en el que se avanza hacia una mayor complejidad y cohesión social que implica ayuda mutua. Ejemplos fáciles de ver son aquellos animales que adoptan las crías de otra madre cuando ésta muere, como ocurre en las manadas de lobos, o entre las ovejas. 
     Evolutivamente la compasión comienza a sentirse más fácilmente por aquellos que nos son más próximos, nuestros seres más queridos, nuestra familia, amistades, o gente que sea más similar a nosotros, por edad, rango, país, raza, o cualquier otra identidad o rol (por ejemplo, cuando varias madres se juntan y hablan es fácil ver cómo les es más fácil empatizar entre ellas, porque comparten el mismo rol y experiencias). Cuánto más cerca esté la persona de nosotros, más difícil será verle sufrir. 
     Nos es mucho más difícil, sin embargo, sentir compasión por aquellas personas que nos son extrañas, extranjeras, diferentes, que no nos gustan, o a los que no gustamos, o que nos han hecho daño de alguna forma. En este último caso muchas personas sienten poco o ningún malestar, o incluso se alegran, cuando ven a alguien sufrir, si ese alguien les ha causado mal. 
     Para que el dolor ajeno, sea de quien sea, nos mueva a la acción y a la ayuda debemos comprender, primero, que todas las personas, que todos los seres somos iguales. Que todos buscamos la felicidad, la plenitud, el amor, la salud… Pero sólo eso no será suficiente, también necesitaremos generar afecto positivo hacia esas personas, entristecernos con sus tristezas, alegrarnos con sus alegrías, y cultivar una actitud de ayuda positiva.
     En la Universidad de Emory han desarrollado un programa llamado CBCT (Cognitively-Based Compassion Training, Entrenamiento Cognitivo en la Compasión). El programa ha sido desarrollado por Geshe Lobsang Negi, y parte de la tradición lojong del Buddhismo Tibetano. Lojong significa entrenamiento mental o transformación del pensamiento e implica el entrenamiento sistemático de la mente en la Compasión hasta que ésta se hace espontánea. La visión que apoya esta filosofía y esta práctica es que el pensamiento egoísta, centrado en uno mismo, no nos causa beneficio, sino sufrimiento, para los demás y para nosotros mismos y que los pensamientos, emociones y conductas altruistas, nos benefician a todos, incluidos nosotros mismos. Esta colaboración, conexión, empatía, compasión, que moviliza a la ayuda, nace de una conexión con los demás, incluso con las personas desconocidas, que son sentidas con cercanía, y del reconocimiento de que su sufrimiento es mi sufrimiento. 
     Imaginemos dos ciudades. En una ciudad la gente es amable, cariñosa, colaboran y se ayudan mutuamente, tienen mucha empatía mutua, y trabajan en equipo, nadie está solo, y siempre encuentran la ayuda de los otros. En otra ciudad, aunque sean socialmente correctos, cada uno va a lo suyo, a su propia supervivencia, cada uno trabaja y se ocupa de puertas para adentro de resolver sus propios problemas. Viven con el lema cada palo que aguante su vela. Imaginemos ahora que un terremoto terrible asola la ciudad, se caen muchas casas, hay muchos heridos, muchos muertos. Vamos a imaginar que no existe la ayuda internacional. Esas ciudades tienen que superar esa situación por sí misma. ¿Qué ciudad creemos que superará antes esta gran dificultad? ¿En qué ciudad creemos que los ciudadanos sufrirán menos y se recuperarán mejor?
     Así que los pensamientos y conductas que están centrados en uno mismo nos perjudican, nos terminan, a la larga, generando sufrimiento. Aquellos que están centrados en los demás, con Amor, Amabilidad, Ecuanimidad y Compasión, nos ayudan y nos aportan bienestar, mejora y felicidad. 
     El primer paso sería desarrollar una mínima estabilidad mental a través de un entrenamiento de una atención centrada. En este blog hay varias entradas en las que se ha cubierto ese objetivo (la más reciente: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2014/01/de-la-tension-la-inconsciencia_30.html). El siguiente paso natural sería aprender a observar la verdadera naturaleza de la mente y de las emociones (ver: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/04/mindfulness-en-las-emociones.html). Y, finalmente, cultivar el Amor y la Amabilidad, hacia uno mismo y hacia los demás (ver: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2014/07/amor-y-amabilidad-contra-ira-y.html), la Ecuanimidad (igual que yo deseo la felicidad para mí, todos los seres desean y buscan la felicidad), Gratitud, Afecto, Empatía, Alegría Empática (alegrarse con el bien ajeno, todo lo contrario de alegrarse con el mal ajeno), y la Compasión.  
     Así, como vemos, el cultivo de estas cualidades es algo completo, complejo y amplio. Decirle a nuestros hijos, hijas, alumnos o alumnas que sean amables no les volverá más amables ni más empáticos, de la misma forma que desear tocar el piano no nos dará el conocimiento ni la habilidad necesaria para hacerlo. Es necesario practicar, y no hay mejor momento para comenzar que en la infancia que es cuando el cerebro es más plástico. Leer este artículo y hacer que, cada tanto, nuestros hijos o hijas escuchen el vídeo que adjunto, hablar de vez en cuando sobre la amabilidad, el amor, o la compasión, no les hará personas más sociales ni más compasivas. Como para cualquier otra cosa, como para aprender un idioma, como para el deporte, como para aprender a tocar un instrumento, la práctica será la que marcará la diferencia. 
     Aquellas personas expertas en la meditación en la compasión, con más de 10.000 horas de práctica, son las que muestran una respuesta neurológica mayor al sufrimiento de otras personas. Aún así, no hay que desanimarse, en la Universidad de Wisconsin, Richard Davidson y su equipo han comprobado que tras sólo dos semanas de entrenamiento diario en la meditación de la compasión el comportamiento hacia las personas desconocidas ya comienza a ser más altruista, y comienza a haber más activación en el Córtex Parietal Inferior, una región implicada en la empatía y comprensión de otras personas. Así que el cerebro empieza a generar cambios con rapidez, pero debemos continuar practicando si queremos que esos cambios sean sólidos y duraderos. 
     El entrenamiento, como ya comentamos en la entrada anterior, es progresivo, aumentando la dificultad en cada paso, como si hiciéramos un entrenamiento con pesas en el gimnasio, en el que aumentamos el peso poco a poco. Así, comenzamos por lo más directo, enviarnos amabilidad a nosotros mismos, luego a alguien querido y amado, aumentamos la dificultad, el “peso”, con alguien neutro o desconocido y, finalmente, el mayor “peso” con una persona “difícil”, es decir, alguien con quien tengamos algún resentimiento. 
    El programa CBCT de la Universidad de Emory ya ha arrojado algunos resultados muy valiosos. Por ejemplo, entre adolescentes en familias o casas de acogida, que normalmente, debido a los traumas o abandonos sufridos, tienen dificultad para formar vínculos estables y sanos, este entrenamiento les fortalece y les aporta las habilidad de empatía necesarias para poder abrirse y conectar con otras personas. También han llevado el programa a escuelas, enseñándolo a niños y niñas entre 5 y 9 años, enseñándoles Mindfulness, Auto-Compasión, Imparcialidad, Empatía, Afecto y Compasión Activa hacia los demás. Actualmente están evaluando los efectos que el programa está teniendo en conducta prosocial, el bullying, los estereotipos o la exclusión en los colegios. Ya comentaremos los resultados cuando los publiquen.
     ¿Tienes hijos o hijas pequeños? ¿Eres profesor o profesora de Pre-escolar o de Primaria? No lo dudes, éste es el mejor momento de comenzar. Todos los días un pequeño rato. Comenzando primero por aprender a centrar la mente. Y combinándolo, después, con el entrenamiento en la Amabilidad y la Compasión. Seguro que tu hogar será más feliz. Seguro que tu clase será más amable y agradable. 


lunes, 28 de julio de 2014

Amor y Amabilidad contra Ira y Resentimiento


     Una de las emociones destructivas que a las personas les da más vergüenza confesar son aquellas derivadas de la rabia, especialmente la cólera y la ira. A nadie le gusta reconocer que se deja llevar por la ira dando voces o golpes. Nuestra sociedad censura este tipo de conductas que son, sin embargo, más frecuentes de lo que se piensa. Otras emociones más frías, derivadas también de la rabia, el resentimiento y el rencor, se reconocen un poco más, aunque es bastante común que la persona que guarda rencores no los reconozca por no ser consciente de que alberga esas emociones. A menudo nos convencemos de que “hemos perdonado pero no olvidado” para negarnos, a nosotros mismos, que albergamos resentimientos.        
     Podemos hablar de que hay una emoción básica, la rabia, el enfado, de la que se derivan otras emociones secundarias más calientes o más frías. Las emociones calientes, la ira o la cólera son un enfado extremo caracterizado por un deseo de venganza; la irritabilidad, hace referencia a una propensión al enfado o a la ira; y, por otro lado, entre las emociones frías el resentimiento, volver a sentir, hace referencia al enojo por algo del pasado, que todavía nos duele y enfada, mientras que el rencor es un resentimiento arraigado y tenaz. 
    
La rabia es una emoción básica, muy primitiva, que surge en los niveles más profundos y primitivos del cerebro, en el cerebro reptiliano, en el que ante una amenaza el individuo (animal o humano) responde con la respuesta de Lucha (rabia) o Huída (miedo). Fisiológicamente la ira y la cólera se caracterizan por una subida de la tasa cardíaca y de la presión arterial, y de los niveles de adrenalina y noradrenalina, un perfil que permite el ataque. Aunque siempre hay diferencias individuales, habitualmente se siente en las manos (por aumento del flujo sanguíneo en las mismas que se predisponen a agredir), y la mandíbula (dispuesta a morder), algunas personas también lo sienten en los pies (dispuestos a dar patadas), y en el centro del pecho, un poco hacia la izquierda. 
     Normalmente damos motivos que “justifican” nuestro resentimiento o estallido de cólera, poniendo siempre las causas en los demás y no en nosotros mismos. Y, al hacerlo, no hacemos más que perpetuar estas emociones negativas y mantener el daño que nos ocasionan y que ocasionan en otros. Hay algunos factores que pueden generar una mayor irritabilidad que hace que la persona pueda estar más propensa a un estallido de rabia o ira: el cansancio, el sueño, el hambre, la sed, el dolor, los cambios hormonales, la frustración sexual (esta es muy importante porque es más fácil ser conscientes de que tenemos hambre o cansancio, que de que tenemos frustración o necesidad sexual) y, por supuesto, el uso de drogas o de alcohol. Ser consciente de que existe alguno o varios de estos factores puede ayudarnos a regular nuestra irritabilidad. 
     Sentir rabia es normal, todos la sentimos alguna vez, y nos puede ayudar, si está equilibrada, para conseguir establecer un orden donde se había establecido un desorden, se han violado unos derechos, o se han traspasado unas fronteras… para, en definitiva, defender nuestro pequeño espacio en el mundo, físico y psicológico. La defensa debe ser puntual, sobre el momento, movilizando la energía emocional justa y las conductas (palabras, acciones) necesarias. Una vez pasado, mantener la rabia no nos va a servir para nada, sólo para envenenarnos a nosotros mismos y a los demás. Seguir alimentando los argumentos de la rabia sobre algo que ya ha ocurrido no nos sirve ya, pues ya no podemos cambiar el pasado. Nuestra capacidad de cambio y transformación está en el presente. Con lo que ya ha ocurrido debemos aprender y pasar página. Como decía Budha, mantener ira o resentimiento con la persona que nos ha hecho daño, es como tomar veneno esperando que se muera el otro. Y es que la rabia puede tener efectos catastróficos en las relaciones, en el trabajo, y en la salud física. Una rabia, fría o caliente (a menudo las dos a la vez), mantenida y cronificada, casi como un rasgo de carácter, genera un Trastorno no reconocido en el DSM, pero muy frecuente y dañino, al que yo llamo el TREN, Trastorno de Resentimiento ENquistado (ver: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2011/11/no-quiero-dejar-mi-resentimiento-ni-mi.html). Y el Psiquiatra Alemán Michael Linden habla del Trastorno de Resentimiento Postraumático que se caracteriza por resentimiento enconado, un deseo de venganza, una alegría en el daño de la persona odiada, tras un episodio traumático que es vivido como una injusticia (real o sentida). 
     Pero, ¿qué hacer para regular, que no reprimir, esta emoción tan destructiva? Lo primero (y reconozco que esto puede sorprender) es reconocer que quizá no tengamos razón. Muchas personas que se encolerizan o que sienten resentimiento sienten que ellos tienen razón. Cargados de razones se envenenan ellos y a los demás. De hecho, los siete mil millones de habitantes del planeta, todos, pensamos que tenemos razón. Tomamos nuestras decisiones pensando que tenemos razón. Luego el tiempo nos dirá si era así o no, pero en el momento de tomarlas, las tomamos pensando que tenemos razón, porque si no fuera así, tomaríamos otras. Nadie toma una libre decisión a sabiendas que se va a equivocar (y digo libre decisión, porque hay decisiones forzadas en las que sí podemos escoger opciones que sabemos o tememos que van salir mal). Si realizamos un ligero pero gran cambio, en el que abrimos nuestra mente admitiendo la posibilidad de que quizá no tengamos razón, o no tengamos toda la razón, daremos un paso fundamental que flexibilizará nuestras actitudes y hará disminuir nuestra cólera.      
     La segunda cosa que tenemos que hacer es vivir en el presente en lugar de en el pasado. Ser conscientes de que cada vez que le damos al play a la película de nuestros “razonamientos” o recuerdos, que justifican nuestra ira o nuestro rencor, la emoción no parará de crecer. Al repetir los argumentos y emociones, las redes neuronales que alimentan la ira o el resentimiento, se hacen cada vez más fuertes. Como una canción que cantamos a menudo, y que cada vez nos la sabemos mejor. Es más el desahogo de la ira o del resentimiento no produce ningún alivio. Desde el punto de vista neurológico el “desahogo” no existe, cada vez que nos desahogamos las redes neuronales que conectan emociones, conductas, recuerdos, pensamientos se hacen más y más fuertes. La función del desahogo es encontrar la ayuda de otras personas, eso es lo que nos alivia porque nos conecta. Esto sí ocurre con otras emociones, pero no con la rabia. Cuando expresamos rabia nadie nos tiende la mano. Los demás se alejan, nos devuelven el golpe o se cierran o nos evitan. Al desahogar la ira, además, causaremos un daño, a veces irreparable, en nuestras relaciones y, a veces, en la salud de las personas con las que vivimos y en la nuestra propia. Por lo que a la ira o el resentimiento habrá que sumar la culpa, el malestar y la vergüenza, por haberse dejado arrastrar por esa riada de emociones. ¿Qué hacer que no sea el desahogo? Darle al stop de la película de nuestra mente, del torrente de pseudo razonamientos y centrarnos en observar nuestras emociones. Al observar nuestras emociones, desnudas, veremos cómo cambian y pierden sustancia, disminuyendo hasta debilitarse o desaparecer.(Se puede utilizar la meditación Mindfulness en las Emociones de mi Canal de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=6hTEyWyFLEQ&index=11&list=PL54093792E2DA6D32).
     Y, en tercer lugar, cultivar la emoción “antídoto” de las emociones derivadas de la rabia: el AMOR. No podemos sentir amor y odio al tiempo, sí en diferentes momentos, pero no en el mismo instante. Por lo que el cultivo del Amor y la Amabilidad, serán fundamentales para disminuir nuestra ira o nuestro resentimiento. Esta es la razón por la que en Oriente, desde hace miles de años, cultivan las meditaciones en el Amor, la Amabilidad, la Compasión, la Alegría Empática, y la Ecuanimidad… Hoy vamos a centrarnos en una de las meditaciones más conocidas y utilizadas, la del Amor-Amabilidad.
     La Meditación en el Amor-Amabilidad es también conocida como Meditación Metta, palabra Pali que quiere decir benevolencia, amistad, buena voluntad, amabilidad, interés activo por los otros. Es el Amor sin Apego. El AMOR con mayúsculas. Ya que el Amor, por definición es sobre los demás, sobre dar, sobre la generosidad. Y el Apego, como la Necesidad, es sobre uno mismo. 
     La meditación Metta es una forma conocida de meditación en la tradición Budhista. Aunque hay diferentes formas de practicarla una forma sería la extendida por Sharon Salzberg y Matthieu Ricard (a su vez tomada de Buddhaghosa del siglo V): dirigiendo esa benevolencia y amabilidad, (deseando bienestar, felicidad, deseando también que eviten toda forma de sufrimiento), primero hacia uno mismo, luego hacia alguien querido, hacia alguien neutro, hacia alguien con el que guardemos resentimiento y, finalmente, hacia todos los seres. 
     Los orientales defienden que el cultivo de este tipo de meditación no sólo ayuda a reducir la cólera y el resentimiento, sino que también alivia el insomnio, permite dormir bien, y eliminar las pesadillas (esto parece lógico ya que las personas o situaciones con las que guardamos resentimiento aparecen a menudo en nuestros sueños). Ayuda a tener la mente abierta y a evitar el juicio constante de nuestra mente crítica. Afirman que las personas que practican con frecuencia este tipo de meditación son personas con las que gusta estar, que aportan calma, alegría y bienestar a los demás. Lo que no es de extrañar, pues en buena medida creamos el mundo y nuestra vida con el poder creador de nuestra mente. Así, si cultivamos pensamientos de cólera y de odio y resentimiento, el mundo, los demás, como un eco, como un armónico, nos devuelve cólera, odio y resentimiento. Pero si cultivamos amor, amabilidad, generosidad, el mundo nos devolverá amor, amabilidad, generosidad. 
     Diferentes Universidades se están centrando en el estudio de los efectos de este tipo de meditación. Por mencionar un par de ellas, Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin está realizando investigaciones en el efecto de esta meditación y la Escuela de Medicina de la Universidad de Standford ha creado un Centro para la Investigación y Educación en la Compasión y el Altruismo. Los estudios realizados en la Universidad de Standford sugieren que la meditación en el amor-amabilidad puede mejorar nuestro bienestar y salud, mejorando la conectividad con otras personas. Parece que también reduce el dolor en personas con dolores crónicos. Y estudios realizados por Richard Davidson, del que ya hemos hablado en otras entradas de este blog, han demostrado un funcionamiento del cerebro diferente en los practicantes de este tipo de meditación, que permite que la persona vea las cosas desde otra perspectiva, aumenta la actividad en el lóbulo temporoparietal, en el circuito de la “empatía”, disminuyendo igualmente las reacciones de inflamación y malestar en respuesta a estresores.
     Lógicamente, cuánto más tiempo se dedique a este tipo de meditación más cambios se observarán en el cerebro. ¿Queremos superar esas emociones que nos envenenan y envenenan? ¿Queremos que en nuestra vida haya Amor, Amabilidad, Generosidad, Empatía? Dediquemos un tiempo, todos los días, a cultivar el Amor y la Amabilidad en nuestras vidas. Lo demás irá viniendo solo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Libera tu Mente



     Una buena historia tiene algo que engancha, una buena historia, que es real, y que está bien contada te mantiene con plena atención hasta su desenlace. Tres buenas historias, reales, bien contadas, con una fotografía fantástica, con un seguimiento de los personajes que te parece estar sintiendo sus emociones, y con una música que dirige tu tono emocional, te mantiene pegada a la pantalla hasta que acaba. Es eso, precisamente, lo que ocurre con el extraordinario documental de la directora Phie Ambo y la productora Sigrid Dyerkjær “Free the Mind: Can you Rewire the Brain just by Taking a Breath?” (Libera la Mente: ¿Puedes recablear el cerebro respirando?). No es de extrañar que haya sido un éxito en las pantallas danesas durante el 2012. 
     La directora nos explica que se interesó por el Mindfulness a raíz de que unos años atrás sufrió crisis de ansiedad. Utilizó la Meditación y empezó a sentir como si su cerebro se fortaleciera, como cuando empiezas a ir al gimnasio y notas tus músculos cada vez más fuertes. Se empezó a preguntar si realmente su cerebro estaba cambiando o era algo subjetivo. Acudió a un congreso y allí conoció a Richard Davidson (de quien ya hablé en entradas anteriores: Educar en la Compasión y Enseñar la Meditación y la Amabilidad en Preescolar). Decidió centrar este documental en este científico alegre, relajado y espontáneo.
     En la película Phie Ambo sigue una investigación que dura una semana y refleja cómo cambian las vidas de tres personas que están sufriendo enormemente. 
     Steve y Rich son dos veteranos de la guerra de Irak que sufren Trastorno de Estrés Postraumático y que se sienten acosados por las imágenes de lo que han visto o hecho durante la guerra. Ambos participan en un programa de investigación dirigido por Richard Davidson que intenta comprobar si cambian sus síntomas y su cerebro tras sólo una semana de terapia Mindfulness y respiración Yoga, un programa, eso sí, muy intensivo, de tres horas diarias. Nunca antes se había realizado un estudio que comprobase si se producían cambios tras sólo una semana intensiva de trabajo con la mente… sin medicación. 
     El tercer protagonista es Will, un niño de cinco años, hijo biológico de una madre alcohólica, que fue puesto en acogida desde su nacimiento, desde que salió de la incubadora, y que en sus primeros 20 meses de vida ya había estado en cuatro familias de acogida diferentes. Will sufre ansiedad, le dan pánico los ascensores, y le han diagnosticado Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Los médicos quieren medicar al niño, pero los padres adoptivos no quieren dar a un niño tan pequeño una medicación tan fuerte y con tantos efectos secundarios. En la guardería a la que asiste Will se empieza a aplicar un método de Mindfulness y Yoga adaptado a niños pequeños. Aprenden a manejar sus emociones, a resolver sus peleas entre ellos, Will supera sus ansiedades y temores. 
     El documental refleja la ciencia de la meditación, la neurociencia de la contemplación, con gráficos que lo hacen fácil de comprender. El ritmo está muy bien llevado, la cámara nos acompaña en la vida diaria de los protagonistas, y parece introducirnos en sus cerebros. La música dirige nuestra atención y emociones con maestría de una escena a otra. El final que nos permite disfrutar de los buenos resultados (aproximadamente una disminución de un 40% de los síntomas en sólo una semana y sin tomar medicación) y el alivio del sufrimiento de nuestros tres protagonistas, nos deja con un sabor dulce y una esperanza cálida en el corazón. 

     Os adjunto un trailer del documental, no lo he encontrado con subtítulos en castellano, pero sí con subtítulos en inglés. El documental, con subtítulos en varios idiomas entre ellos el castellano, no está a la venta en tiendas, pero se puede encontrar online: http://www.danishdocumentary.com/index.php?mact=ShopMadeSimple,cntnt01,fe_product_detail,0&cntnt01product_id=30&cntnt01returnid=71





Frases de la película:

“Ha cambiado mi vida de una forma que nunca pensé que fuera posible. Me siento feliz: como un niño otra vez”. (Rich, uno de los participantes del programa).
“Estamos entrando una nueva era, un Renacimiento donde todo se pone patas arriba. En todos los campos, la ciencia realiza nuevos descubrimientos que cambian constantemente nuestra visión del mundo y no dejan nada como lo habíamos asumido inicialmente. Nuestro conocimiento se expande y se hace complejo. Constantemente, surgen nuevas preguntas fundamentales sobre quiénes somos como seres humanos. Cuántas más preguntas nos hacemos, es más obvio cuántas cosas aún no entendemos. ¡Encuentro que eso es muy interesante! (…) En “Libera la Mente” las preguntas principales son: ¿Qué es un pensamiento y cómo se manifiesta en el cuerpo? ¿Podemos cambiar físicamente el cerebro sólo con el poder de los pensamientos?” (Phie Ambo, directora de Free the Mind).
“Las plantas y los bulbos necesitan amor para crecer. Si no los amas, no crecen”. (Will, 5 años).
“Hay una región del cerebro llamada Ínsula que es utilizada para interacción entre la mente y el cuerpo. Este área se activa durante la meditación en la compasión y permite que los que practican esta meditación con regularidad sientan las emociones de otros con más facilidad”. (Dr. Richard Davidson). 
“Realmente podemos ser personas más felices. Podemos sufrir menos si nos responsabilizamos de nuestra propia mente”. (Dr. Richard Davidson). 
“La práctica continua es algo muy importante, es como con el ejercicio físico. No vas al gimnasio y haces ejercicio diez días y piensas que los beneficios van a durar toda tu vida si no sigues practicando, y la meditación es muy similar.” (Dr. Richard Davidson).
“Gran parte de nuestra vida cotidiana transcurre en la interacción social con otras personas. Mucha de esa información no es consciente, no nos damos cuenta de ella. Tras tres meses de práctica en la meditación somos capaces de notar cosas mucho más sutiles en el ambiente lo que nos permite darnos cuenta de lo que les pasa a otras personas mejor que antes”. (Dr. Richard Davidson). 




miércoles, 12 de febrero de 2014

Autocontrol, Salud y Éxito

El esfuerzo de la caminata es recompensado con creces
     En la educación, en los últimos años, ha habido una tendencia que se basaba en intentar subir la autoestima de los niños pensando que así obtendrían mejores resultados en la vida, serían más felices, evitarían la depresión, conseguirían mejores resultados en sus estudios, vidas y parejas. Como ya comenté en otras entradas, la ciencia ha demostrado en los últimos años que esto no era del todo cierto (ver: http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/02/autoestima-alta-y-crecimiento-positivo.html y http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/03/peligro-elogios-resbaladizos.html). 
     Yo suelo decir que la autoestima no tiene que ser ni alta ni baja, tiene que estar en su justo medio. Si yo mido 1’60 no debo creer que mido 1’80 pero tampoco que mido 1’40. Si al prepararme un examen creo que aún no me lo sé, cuando ya he asimilado suficientemente todos los conocimientos, seguiré estudiando y sufriendo sin necesidad, incluso puedo acumular tal nivel de inseguridad que me bloquee en el examen y deje sin responder preguntas cuya respuesta conozco. Si, por el contrario, me estoy preparando para un examen y me creo que ya me lo sé, cuando no es así, me voy a sentir segura de mi nivel de conocimiento y voy a dejar de estudiar, llevándome luego la desagradable sorpresa del suspenso. Incluso después del suspenso, puedo seguir queriendo proteger mi autoestima y mi ego y echarle la culpa al profesor “que ha puesto un examen demasiado difнcil”, o “que me tiene manнa”, impidiendo con tal actitud la posibilidad de cambio de conducta para la próxima evaluación, seguiré sin estudiar, porque seguiré convencida que yo me lo sé y que no depende de mí que apruebe o no. Tengo una hermana que es profesora de Conservatorio y me dice que hay padres que le han dicho que no puede suspender a su hijo o hija, porque le bajaría la autoestima. A mi consulta acuden muchos padres (normalmente después del desastre de alguna evaluación, especialmente tras la primera de Navidad) diciéndome que el niño o niña ha suspendido 4 asignaturas, o 6, o todas “salvo el recreo”, y me dicen que ellos creen que es porque tiene la autoestima baja, que si yo se la subo el chaval o chavala sacará buenos resultados. Después de evaluar el problema la mayoría de las veces descubro que el chaval no dedica tiempo al estudio, no el suficiente. Y entonces les explico algo que habría explicado mi abuela: que el chaval suspende porque no da ni clavo, y que el suspenso le baja la autoestima, pero que yo le voy a enseñar autocontrol y disciplina, y que cuando estudie aprobará, y eso le subirá la autoestima. El 99% de las veces los padres me miran como si les dijera que la tierra es cuadrada. 
    Vamos a explicar un poco mejor, en esta entrada, qué es esto del Autocontrol, o Autorregulación (personalmente prefiero esta segunda apelación), y qué nos dice la Ciencia de la Psicología al respecto. 
     La autorregulación se define como la capacidad de controlar o regular nuestro comportamiento, nuestros deseos o nuestras emociones para obtener algo que nos interesa en el futuro. El autocontrol o autorregulación (que no es auto-represión) puede manifestarse de dos formas:
     - Dejar de hacer algo que nos satisface inmediatamente, para conseguir algo a largo plazo que nos interesa mбs. Ejemplos de esto serían: dejar de fumar (la persona deja de hacer algo que le gusta ahora, para obtener una mejor salud a largo plazo), no dejarse llevar por la rabia cuando se está enfadado y no gritar ni golpear (la persona deja de hacer algo que querría hacer ahora, desahogar su furia, para obtener una mejor relación con los demás).
     - Hacer algo que ahora mismo nos cuesta para obtener un beneficio a largo plazo. Por ejemplo: estudiar un examen, que a nadie le apetece, para obtener el beneficio de una buena nota, o ir al gimnasio y esforzarnos para tener mejor salud o estar en forma, o hacer un rato de meditación todos los días para tener una mente más centrada y serena…
     A menudo conseguir algo positivo a largo plazo supondrá una combinación de ambas manifestaciones de la autorregulación. Por ejemplo, para estudiar una carrera uno debe todos los días dejar de hacer lo que le apetece (salir con los amigos, ver la tv o jugar con la tableta) y hacer algo que no apetece tanto (estudiar, hacer esquemas, hacer los trabajos…). Lógicamente esto se hace porque el beneficio a largo plazo es altamente deseado (nos gusta mucho la carrera que hemos escogido, por ejemplo, y nos visualizamos trabajando en esa profesión), pero ese deseo que nos impulsa debe ir acompañado de una buena capacidad de autorregulación. 
     El estudio Dunedin ha seguido la vida de los 1037 niños nacidos en esa ciudad en un año, desde su nacimiento hasta el presente. A los 32 años han comprobado que el autocontrol que mostraban estos niños en su infancia ha sido capaz de predecir los niveles de salud física, dependencia de sustancias (tabaco, alcohol u otras drogas), éxito económico, y problemas con la justicia. En el estudio han podido diferenciar el efecto del autocontrol separándolo de su inteligencia o de su clase social. Los niños y niñas con menos autocontrol en la infancia mostraban a los 32 años peor salud, más problemas económicos, más problemas con la justicia y más problemas por dependencia de sustancias. A menor autorregulación, más problemas en la vida adulta. Las personas con menor autocontrol mostraban también más errores en la adolescencia, empiezan antes a beber, fumar o utilizar sustancias, dejan antes los estudios, o se convierten en padres adolescentes. 
     Aunque en el estudio no se ha realizado ninguna intervención para enseñar el autocontrol, han comprobado que aquellos niños y niñas que mejoraron su capacidad de autocontrol entre la infancia y la adolescencia, tenían mejores resultados, mejor salud, mejor economía, a los 32 años, que aquellos que no mejoraron su capacidad de autorregulación. Esta observación anima, evidentemente, a la enseñanza de la autorregulación como un elemento básico en la educación. 
     Varios estudios demuestran que el Mindfulness mejora la capacidad de autorregulación de la persona. No es nada de extrañar, pues la autorregulación depende, a nivel fisiológico, de la función de la Corteza Prefrontal y, como ya hemos visto en otras entradas, la meditación fortalece esta zona del cerebro. 
     Sin embargo, yo añadiría aquí otra reflexión. Al comienzo de la práctica de la meditación la atención se centra con esfuerzo, con la práctica, el esfuerzo para centrar y estabilizar la atención va siendo cada vez menor. Aquellas personas que tienen miles de horas de práctica en meditación ya no necesitan esforzarse para estar atentas. De igual forma ocurre con la autorregulación. De manera natural esto ocurre sin entrenamiento. Para algunas personas la autorregulación parece suponer menos esfuerzo que para otras. Es como dejar de fumar. Hay gente que puede dejar de fumar, de un día para otro, y sin apenas esfuerzo, para otras personas eso resulta casi imposible. De igual manera el cultivo de la meditación Mindfulness puede ayudarnos a tener mejor capacidad de autorregulación, sin esfuerzo, sin que suponga una represión. 
     En otras entradas hablaremos de otros estudios que muestran resultados similares al estudio Dunedin.¿Aparte de eso? Como ya comenté en otras entradas (http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2011/09/en-1972-el-psicologo-walter-mischel.html y http://linkcerebromente.blogspot.com.es/2012/03/peligro-elogios-resbaladizos.html), no elogies en tu hijo o hija sus notas, elogia su esfuerzo. Un 8 sin esfuerzo no vale nada, merece una reflexión y una reprimenda. Un 5 con esfuerzo vale oro, merece el elogio, porque ha habido esfuerzo. De momento os dejo otra grabación de Meditación Mindfulness para los pequeños y pequeñas de la casa. Para que sus mentes estén más centradas y serenas, para que sean capaces de autorregular sus emociones sin tanto esfuerzo.

(Estudio Dunedin en Autocontrol: http://www.pnas.org/content/108/7/2693.long#T1)




jueves, 30 de enero de 2014

De la Tensión a la Inconsciencia


     Más o menos, para la mayoría de la gente los días transcurren así: me despierto, voy corriendo de un sitio a otro, desde que me ducho por la mañana estoy en tensión pensando en todo lo que tengo que hacer en el día, acumulo más y más tensión a lo largo de la jornada, los músculos se agarrotan y la mente se “enmaraña”. Por la noche nos acostamos y caemos directamente en la inconsciencia del sueño, quedándonos dormidos, muy probablemente, con tensión en el cuello o en la frente y los ojos. 
     Hace años, cuando la meditación no era una práctica cotidiana en mi vida, cuando leía o estudiaba, mi marido, con humor me daba un pequeño codazo y me decía “їpero por quй te enfadas con el libro?”. Sin darme cuenta, la tensión iba subiendo en ojos y cejas y estaba con el ceño fruncido leyendo o estudiando.
     Es frecuente tanto cuando se aprende a hacer relajación, como cuando se empieza a hacer meditación, que al relajar cuerpo y mente, directamente caigamos dormidos. También es frecuente, al hacer meditación, que cuando nos damos cuenta de que nos hemos distraído, dejándonos llevar por el torrente de pensamientos (a veces, más que torrente, cascada), intentemos concentrarnos “con más fuerza” en la respiración, tensando mucho el cuello, los hombros y, sobre todo, la frente y los ojos. Esta tensión puede generar dolores de cabeza innecesarios. 

Ojos con tensión ligeramente perceptible pero que puede originar dolor de cabeza.


Ojos relajados
     Lo que tenemos que hacer es, justamente, lo contrario… Cuando nos damos cuenta de que nos hemos distraído, atrapados por la cascada de pensamientos, observamos cómo están nuestro cuello, frente y ojos, y los relajamos al soltar el aire… soltamos el pensamiento, por muy importante que éste sea, y volvemos a centrarnos en nuestra respiración. Estamos haciendo una pausa, un regalo para nosotros, en el que dejamos a un lado las preocupaciones del pasado y del mañana. 
     Nos llevará, aún así, un tiempo aprender a tener una concentración relajada, poder estar despiertos de forma relajada, sin tensión. Será también, desde luego, un regalo para nuestra vida cotidiana. 
     Para mejor practicar esta concentración relajada en la respiración os adjunto una nueva grabación de Mindfulness. Clásica y basada en las tradiciones de Meditación Shámata. Espero que os sirva y os ayude. 

     Para saber más: “El Poder de la Meditación”, de B. Alan Wallace.


viernes, 17 de enero de 2014

Enseñar la Meditación y la Amabilidad en Preescolar


  Richard Davidson, Richie, es un neurocientífico que trabaja en la Universidad de Wisconsin-Madison, pionero en la Neurociencia Afectiva. En los años 70 la Psicología estudiaba sólo la conducta, solamente la manifestación externa de lo que ocurría en la mente; sin embargo, Richie decidió estudiar las emociones, algo que, en aquel entonces, era un “suicidio científico”. Su amistad y colaboración con el XIV Dalai Lama le ha llevado a investigar el cerebro de los lamas, llevando la meditación al laboratorio y demostrando los positivos e impresionantes cambios estructurales que se producen en el cerebro gracias a la Meditación. Comenzando su trabajo por algo que parecía, entonces, no tener ningún futuro, Richie ha demostrado que su intuición estaba más que acertada. En 2006 la revista Time lo reconoció como una de las 100 personas más influyentes, cuyo poder, talento o moral está transformando el mundo. 
  Hablaremos en otras ocasiones de Richie, hoy lo hacemos gracias a un trabajo que está realizando en el Center for Investigating Healthy Minds (Centro para la Investigación de Mentes Sanas), que él fundó y dirige. 
  Richie y sus colaboradores se preguntaron si era posible entrenar a los niños y niñas para demostrar más amabilidad, para mejorar su atención y si era posible desarrollar un curriculum que mejorara la salud emocional y no sólo el éxito académico. Para responder estas preguntas y en colaboración con escuelas de Madison han estado realizando y evaluando un Programa de Entrenamiento de Habilidades Prosociales basado en el Mindfulness para niños de Preescolar de 4 años de edad. Lo llaman el Kindness Curriculum (Curriculum de Amabilidad), e incluye lecciones relacionadas con el desarrollo de la habilidad de una atención centrada, prácticas de respiración, ejercicios con movimientos para desarrollar la conciencia, lectura de libros sobre el tema de amabilidad y cuidado, y actividades que les permita demostrar amabilidad los unos hacia los otros. 
     En el primer año participaron varias clases de diferentes colegios, y en el segundo año están participando más clases, algunas son asignadas al grupo de entrenamiento y otras a la lista de espera (como grupo control), la asignación, como es normal, es aleatoria, como en cualquier otro estudio científico. 


  Los profesores reciben un curso de Reducción de Estrés Basado en el Mindfulness y sus estudiantes reciben el Curriculum de Amabilidad durante 12 semanas (2 lecciones por semana, cada clase durando 20 minutos). Los temas incluyen:

  • Atención al cuerpo y plantar semillas de Paz y Amabilidad.
  • Siento las emociones dentro de mí.
  • Cómo lo que siento dentro se muestra afuera.
  • Cuidar las emociones fuertes dentro y fuera.
  • Calmar y solucionar problemas.
  • Gratitud.
  • Todos dependemos de todos en el mundo.
  • Gratitud y Cuidado de nuestro mundo. 
  Se evalúa en los niños y niñas, antes y después del entrenamiento: atención, memoria de trabajo, relación con sus pares y capacidad para compartir. Los profesores también aportan puntuaciones sobre la competencia social de los niños. 
  Los descubrimientos iniciales indican que los niños y niñas que participan del Curriculum de Amabilidad mejoran sus tiempos de respuestas y su capacidad de atención, siendo aún mayor su mejora en competencia social, comparados con niños o niñas que no hayan recibido el entrenamiento. 
  Este es sólo uno de los ejemplos de los esfuerzos que se están realizando en distintos colegios y empujado por diferentes científicos y especialistas en educación para llevar el Mindfulness a los colegios en EEUU. 

Curriculum de Amabilidad. Detén el Acoso Escolar antes de que Comience.

  Dentro de poco tendré una copia del documental Room to Breathe (Espacio para Respirar) que refleja la aplicación del Mindfulness en un colegio público, en una zona con familias muy desestructuradas y una alta tasa de violencia, dentro y fuera del colegio. El programa se realizó con niños de 7º, el equivalente a 1º de ESO. Ya os contaré. 
  Mientras tanto os paso una nueva grabación de Mindfulness para niños. Esta es un poquito larga, 7 minutos porque incluye una explicación inicial de la postura y cómo deben centrarse en su respiración abdominal. El tiempo de ejercicio Mindfulness en sí mismo, dentro del vídeo, es de algo más de un minuto, lo que lo hace adecuado y asequible para niños pequeños. 
  Para utilizarlo, para divulgarlo, para compartirlo, para aprovecharlo con tus hijos, hijas, alumnos y alumnas. 
  Gracias por vuestro seguimiento y confianza. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Mindfulness en las Escuelas


     De nuevo tenemos un informe PISA en el que, otra vez, las puntuaciones de la educación en España no han sido nada alentadoras. Más o menos igual que en años anteriores. Ninguna reforma de la educación realizada hasta ahora ha mejorado nuestra educación. Lo que no es de extrañar, ya que las reformas son realizadas por los políticos y no por los profesionales en la educación, más o menos equivalente a que fueran los gobiernos y los políticos los que decidieran qué tratamientos se van a realizar para las diferentes enfermedades en los hospitales. Sin embargo, y dejando a un lado todo eso, encuentro que el informe PISA es muy incompleto. Puntúa la ejecución en lectura, matemáticas y ciencia, como si el desarrollo y aprendizaje humano se redujera a esas tres áreas. Si imagino un mundo en el que sólo hubiera matemáticas, ciencia y libros, por muy buenos que éstos sean, me resulta un mundo seco y árido. ¿Dónde está el arte, la música, el baile? ¿Dónde está el deporte? ¿Podemos imaginar un mundo sin música, sin deporte, sin creatividad? Y dando un paso más, ¿Dónde nos indica el informe PISA si esos niños son, además, felices? ¿Tienen empatía, compasión? ¿Comprenden qué emociones sienten? ¿Pueden regularlas?
     Nada de esto queda reflejado en el informe PISA. De hecho, muy pocos centros dan importancia a estos elementos en la educación que cualquier padre o educador consideraría fundamentales para la futura realización y felicidad de esos niños. 
     Como ya comenté en una entrada anterior hay escuelas en otros países, EE.UU., Canadá, Inglaterra, Australia, que están dando importancia a estos elementos de educación emocional. Ya iremos hablando, poco a poco, de diferentes componentes de esos programas y de los resultados de algunos estudios. 
     En el año escolar 2011-2012, la organización Mindful Schools junto con la Universidad de California en Davis, han dirigido el estudio controlado y aleatorio más grande realizado hasta ahora, sobre los efectos del Mindfulness en los niños. 937 niños, 47 profesores y 3 escuelas públicas de Oakland han sido objetos del estudio. Las tres escuelas de primaria se encontraban en un área de alta criminalidad en el país, Oakland es la 5ª ciudad en EEUU en número de crímenes violentos. 
    El grupo, escogido aleatoriamente (al azar), sobre el que se realizó el programa, recibió una enseñanza de Mindfulness durante 4 horas en seis semanas. El grupo control recibió clases normales a esas horas. Los profesores que enseñaron Mindfulness tenían mucha experiencia con la meditación, algo que se ha observado clave a la hora de obtener buenos resultados. 
     Los resultados indican que los niños y niñas son:
  • Más capaces de prestar atención y de estar más centrados durante la clase.
  • Un aumento de la conciencia de su cuerpo, pensamientos y emociones.
  • Disminución en la ansiedad medida antes y después del programa.
  • Mejora del control de los impulsos y de las habilidades interpersonales lo que hace que para los profesores sea más fácil el manejo de la clase. 
  • Mejoran las funciones ejecutivas (control, planificación, distribución del tiempo…) que son un predictor del éxito académico.
     Estos resultados corroboran los encontrados en muchos otros estudios realizados durante los últimos veinte años en que se ha podido comprobar que el entrenamiento en Mindfulness produce cambios estructurales en el cerebro que conducen al desarrollo de cualidades de:
  • Amabilidad.
  • Paciencia.
  • Compasión (entendida como empatía, como “sentir con”, no como pena o lástima).
  • Sintonización con otras personas.
  • Aumento de las funciones ejecutivas del cerebro.
  • Mejor control de los impulsos. 
  • Capacidad de sostener una atención centrada durante más tiempo. 
  • Optimismo y acercamiento a las dificultades, un mayor índice de felicidad (al producir un aumento de la activación de la Corteza Prefrontal Izquierda).
     No creo que haya nadie que pueda decir que está “sobrado” de estas cualidades. Tampoco ningún niño o niña. Lógicamente, algunas personas de forma natural serán más pacientes, o más empáticas que otras. Pero la tendencia natural no será suficiente, de igual forma que hay personas que tienen un talento natural para las matemáticas o la música, que se quedará sólo ahí si no se desarrolla y trabaja.  
     Con ese objetivo he empezado una serie de grabaciones Mindfulness especialmente pensadas para los pequeños. Aquí os adjunto la primera grabación, la presentación del Mindfulness para ellos. Incluye un muy pequeño ejercicio, que sirve como un primer aperitivo. En futuras semanas iré incluyendo más ejercicios, muy cortos, pensando en los más pequeños. Más adelante realizaré una serie para preadolescentes y adolescentes. Espero que lo encontréis útil y, si es así, que lo compartáis. Con mis deseos de felicidad y empatía para todos los niños y niñas que hablan castellano.



viernes, 4 de octubre de 2013

Educar en la Compasión



    Cuando vemos nuestros pequeños y pequeñas, hijos, sobrinos, nietos o alumnos, deseamos que esos pequeños, inocentes, puros y llenos de energía, nunca tuvieran que sufrir. Es un deseo expresado prácticamente por todos los padres, madres y mayores, “no quiero que estudie esto porque va a ser muy duro y competitivo”, “no quiero que sufra”, “no quiero que tenga dolor, no quiero que tenga sufrimiento”. Es normal, cuando queremos a alguien le deseamos lo mejor y, desde luego, no le deseamos ningún sufrimiento. Es más, cuando la compasión y el amor abre nuestros corazón, tampoco le deseamos sufrimiento a gente más lejana a nosotros, tampoco a gente que nos ha hecho mal.
     Sin embargo, el sufrimiento forma parte de la vida, lo vamos a tener de una forma o de otra, no podemos hacer nada para evitarlo. Podremos evitar aquellos sufrimientos que dependan de nosotros mismos, de nuestros actos, de nuestros pensamientos, de nuestra responsabilidad. No podremos evitar esos otros sufrimientos que la vida, queramos o no, nos va a regalar. 
     Recuerdo que mi madre un día me dijo “Yo no podré evitar las lágrimas en tu vida, no puedo evitarte el sufrimiento. Lo vas a tener. La Vida te lo garantiza. Mi misión como tu madre es prepararte para que puedas resistir lo que la vida vaya a darte”. Creo que me preparó bastante bien. (Gracias, siempre gracias). 
     Pero me gustaría reflexionar sobre algo más, sobre algo a lo que le dedicaré alguna entrada, y alguna grabación Mindfulness próximamente. ¿Le deseamos a nuestros pequeños que el sufrimiento que tengan en su vida les haga más comprensivos, más compasivos, más sabios? ¿Les estamos educando, en las casas, en los colegios, para la comprensión, para la compasión, para el Amor? ¿Les estamos haciendo resistentes a las dificultades? ¿Les enseñamos a ayudar a otros en sus dificultades? ¿O les estamos educando para el disfrute y el constante entretenimiento?  
     Neurocientíficos y expertos en Mindfulness están generando una nueva corriente en educación en EE.UU., Canadá y Reino Unido. Están demostrando que es posible enseñar a los niños, desde pre-escolar, meditación, que es posible enseñarles a ser más comprensivos, compasivos, empáticos y, además, a estar más centrados y tener más éxito académico. 
     Daniel J. Siegel y Jon Kabat-Zinn han apoyado un programa de Mindfulness en escuelas públicas en EE.UU. junto con la organización Mindful Schools. La actriz Goldie Hawn creó una fundación The Hawn Foundation que introduce el Mindfulness y algunos conceptos de neurociencia (otra vez con el apoyo de Daniel J. Siegel) en el currículum de colegios de EE.UU. y Canadá. El neurocientífico Richard Davidson, que ha estudiado el cerebro de los lamas, está ayudando a introducir en colegios el uso del Mindfulness y de un currículum diseñado para que el cerebro de los niños se oriente, desde el comienzo, hacia la amabilidad y la compasión. Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson resumen una buena parte de esta investigación en un libro muy práctico, para uso de padres y niños, se ha traducido con el título: “El cerebro del niño. 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo” (el título original era The Whole Brain Child). Y Daniel Goleman, (sí, el de la Inteligencia Emocional) que viene colaborando con el Dalai Lama desde hace años, y practica Meditación desde el comienzo de su carrera, habla de cómo ayudar a centrar la atención, en niños, adolescentes y adultos, en el libro que acaba de publicar (y que ha salido unos días antes en castellano que en inglés ¡Increíble!) y que se titula Focus. (Una gran ayuda para los padres con niños con déficit de atención). 
     Sirva esta entrada de aperitivo. Coger unas tapitas y algún refresco. Pensemos un poco en estas preguntas. Charlemos sobre ello. Yo seguiré hablando de esto en las próximas entradas que estoy preparando. 
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